Talante y temple

El miedo siempre está presente. Determina, consciente o inconscientemente, nuestras vidas a la hora de tomar decisiones. Un temor, real o supuesto, que provoca una desagradable percepción de peligro. Una emoción primaria que se siente tras el riesgo o la amenaza. El mecanismo que desata el miedo está en el cerebro. El encargado de regular acciones esenciales para la supervivencia. Actos y decisiones que están presentes en nuestros días. Semana tras semana. Sobrevivir en la categoría de plata pasa por marcar y puntuar. Por ganar partidos -nunca mejor dicho- vitales.

Minuto diez. Penalti a favor de la Cultural y Deportiva Leonsea. René bajo palos. Rodri se dispone a tirar desde los once metros. Máxima situación de peligro en un partido de fútbol. Siete mil aficionados en el Juegos Mediterrános. Suena el silbato del colegiado. Indica el cobro de una sentencia firme. Expectación. Miedo. Y, finalmente, alivio. Sí, el guardamenta rojiblanco tomó la decisión correcta. Una vez más. Paró un penalti riguroso. Se lanzó a la derecha de la portería y salió victorioso. Él, el equipo y una afición más que acostumbrada a ver a la UDA vivir en el alambre.

Dicen estudiosos del tema que solo bajo un estado de ánimo de buen talante la mente es capaz de aclararse a un nivel tal que las personas logran saber qué es lo que realmente desean para su existencia. Y el equipo parece que ha captado el mensaje. El partido del pasado sábado se presentaba como una oportunidad única de encadenar dos victorias consecutivas y poner tierra de por medio con el peor de los miedos, los puestos de descenso.

El penalti en contra. El pase de Pozo a Panadero para marcar el primer gol. El disparo desde los once metros de Rubén Alcaraz al centro de la portería rival. Decisiones de gran peso. Quizá con las contrarias el equipo no hubiese ganado el partido. Aún así, no dejan de ser tres situaciones donde se le exigió a sus protagonistas enfrentarse con serenidad a momentos difíciles. El equipo ganó. Consiguió tres puntos importantes donde se mostró que al miedo se le gana.

En el horizonte se ve la orilla. Está alrededor de catorce puntos de distancia. Pero lo inmediato es enfrentarse a los dos primeros clasificados de segunda división, el Huesca y el Rayo Vallecano. ¿Miedo? Pues talante y temple, siempre.

Juan José Hernández
Juan José es estudiante de periodismo en la Universidad de Málaga. Se define como “ragoleño por el mundo y embajador almeriense”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *