Punto de fortuna

Desde tiempos antiguos se le prestaba interés a todos aquellos símbolos que podían designar la buena o la mala suerte. Recurrir a ellos continúa siendo una tradición. Entrar al terreno de juego con el pie derecho o poner imágenes religiosas junto al poste son algunos ejemplos en el ámbito futbolístico. De hecho, todos ustedes conocerán jugadores de fútbol con rituales previos al encuentro o durante el mismo. Es una forma de medir, de evocar la fortuna en determinados aspectos del juego. La U.D Almería la presenció la jornada pasada en el Reino de León.

Fue un buen día para los intereses del conjunto rojiblanco. Sin ir más lejos, Buendía disparó una falta que la madera rechazó evitando que el conjunto local inaugurara el marcador. Pero el punto de fortuna no es ese. Tras ser escupido por el poste, el balón rebotó en el pie de un René estirado. La suerte hizo que no se introdujera en la portería almeriense. En temporadas anteriores hubiese acabado dentro. En cursos pasados el equipo se hubiese venido de vacío.

Tras unos fabulosos primeros minutos de la Cultural Leonesa donde el Almería no olía el esférico, las fuerzas se comenzaron a igualar. Sobre todo en la segunda mitad. Ahí llega otra variable que en condiciones normales, por tradición, supondría la victoria local. Morcillo, no es noticia, fue expulsado por Gorostegui Fernández. Un colegiado que desabrochó el velcro para mostrar once amarillas y expulsar al jugador almeriense y a Yasser una vez finalizado el encuentro.

Y la tercera y más relevante de las condiciones que se dieron para no perder en el feudo leonés fue Rodri. Siempre se cumple la ley del ex. Sean los goles legales o en fuera de juego. Por fortuna, por centímetros y gracias al buen ojo del juez de línea, la U. D. Almería pudo ver, por segundo encuentro consecutivo, su portería a cero. Y la afición almeriense, esta vez, pudo ver como ese jugador que celebraba los goles almerienses en primera con su tradicional voltereta se mordiera la boca de rabia al ver el banderín levantado. Esta vez no. Esta vez no hubo malditos minutos finales ni se cumplió lo que los guiones se empeñan en escribir. Ya no es de ley.

Algunos le dan más importancia, otros no creen en ella. Lo que sí es cierto y evidente es que este encuentro permite al equipo almeriense estar un punto más cerca de la permanencia. Queda mucho que recorrer. Mucho que sufrir y celebrar. Toda la temporada por delante para cuestionar. Lo que sí firmaría es conseguir cada jornada un punto fuera de casa. Sea como sea. Jugando bien o mal. Tener en el bolsillo algo positivo. Un punto de fortuna.

Juan José Hernández
Estudiante de periodismo en la Universidad de Málaga. Ragoleño por el mundo y embajador almeriense.

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