Es de ley

El mundo, ese lugar que estamos empeñados en destruir está regido por leyes naturales. La casa donde un balón de fútbol acaba siendo atraído por la ley de la gravedad. Donde se pueden dar fenómenos atmosféricos. Aunque esto no es una ley. Lo que sí es un hecho es que el balón rueda más rápido o más lento con un césped mojado o seco. Que un jugador potencie su disparo con mayor violencia y que este, por ejemplo, vaya con viento a favor o en contra. Que un jugador, otra vez, que ha militado en tu equipo te marque un gol. En la U.D. Almería es una ley. La ley del ex.

La sociedad también se rige por leyes. Un estado democrático incluso presume de ellas. Están las antiguas, las que no pierden vigencia. Sí, hablamos de perder un partido que estaba encarrilado en cuestión de minutos. Eso hizo el Almería frente al Osasuna el pasado sábado. Y luego están las modernas. En la entidad rojiblanca destaca la sentencia firme de no alinear a Motta en el lateral derecho o ver cómo Joaquín pierde protagonismo. ¿Las leyes son evolución o atraso? Respondan la cuestión y hagan autocrítica.

La libertad de expresión está recogida en la Constitución como un derecho fundamental. Y, sin herir más de lo estrictamente necesario, perder fuera de casa es de ley. Derrota y alejarse fuera del Juegos del Mediterráneo es una ley sin capacidad para cambiarla. Quizá sea ficticia y alimentada por la mente de aquellos que vemos al equipo jugar fuera de casa. Pero en el terreno se hace real. Y no jugar a nada es la ley que imperó.

El orden no estuvo mal. En un equipo de la liga de fútbol profesional es una regla y obligación un buen posicionamiento táctico. Se supo contener al equipo navarro en numerosos minutos. Quizá es superficial y poco justo lo que voy a decir, el ganar relaja y la U.D Almería lleva desde el partido frente al Numancia sin unas leyes de juego claras. Y el crédito, sea un gobierno nacional, autonómico (aunque algunos ya se crean una república independiente), o un técnico de un equipo de balompié, se pierde. Porque en el fútbol, si la afición se pone nerviosa, si el presidente se pone nervioso, y el periodismo también, hay que decirlo, todo se vuelve un polvorín.

Son numerosos los ejemplos de aquellos que no supieron hacer autocrítica. Técnicos que veían que todo estaba bien de manera equivocada. Solo diré una cosa. Y, probablemente es injusto. Poco justo decirlo ahora. Acomodarse en el resultado y en la posición de la tabla suele ser una ley. Pero la que nunca falla. La más antigua de todas y que siempre se cumple es señalar al técnico. Y creedme, una vez que eso ocurre con constancia se le suple. Eso sí es de ley.

Juan José Hernández
Estudiante de periodismo en la Universidad de Málaga. Ragoleño por el mundo y embajador almeriense.

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