Aferrados a la luz

La vida está llena de momentos que dejan huella para siempre, marcas que nos acompañan, historias que nos hacen mejores. Basta con abrir los ojos, no es una realidad distorsionada, tras diecisiete jornadas en puestos de descenso la UD Almería comienza a alejarse de una crónica negra, esa capaz de escribir las líneas más crueles de su historia. Hoy no todo es esperpento, es momento para brindar y celebrar al igual que hicieron los fieles aficionados desplazados al Martínez Valero.

Ha costado, y mucho. Demasiado tiempo para salir de ahí abajo, un lugar impactante, la zona roja de la clasificación. Ahora toca escalar, sin perder el norte. Luchar y sumar, mirando hacia arriba. Puntuar, en definitiva. La receta es sencilla. Después de todo, no hace falta reproducir el presente como una pesadilla abrumadora cuando hay luz al final de túnel. Sabiendo que no se ha conseguido nada. Luchando cada semana. Eso sí, con una marcada línea a seguir. Esa que forje un equipo que camine con firmeza hacia la ansiada permanencia. Esa que difumine los vertiginosos ecos del pasado. Ganar y volver a ganar es la cuestión para que no sufra el corazón hasta final de temporada.

Almería, el apego hace difícil dejarte. Son muchos sentimientos, emociones y pensamientos. El entusiasmo semanal prevalece y la tensión acontece, sí. Pero ahora más que nunca la UDA late, late para llevar un lema semejante, “sí se puede”. Lo hace mirando a través del túnel que llega a su fin. Allí donde brilla late, de manera figurante, para llevar a la entidad un halo de esperanza y estar siempre aferrados a la luz. Que sí, se puede.

04/05/2017