Stranger things

Esta serie del portal Netflix tiene un aire ochentero que le hace ser un éxito para gente de mi generación. A los 80, cuando la Agrupación Deportiva Almería desaparecía, o Poli Almería y Almería CF malvivían en Regional, Tercera y Segunda B, parece que nos quiere devolver Alfonso García. El club sigue con su caída libre particular, sin que su presidente admita sus errores, ni quiera hacer nada al respecto.

Stranger Things significa “cosas más extrañas” y trata situaciones raras, paranormales. Como rara ha sido la mutación de Luis Miguel Ramis, que en los 13 partidos que tuvo al final de la temporada pasada hizo números de ascenso, y en los 14 primeros de esta temporada ha hecho números de descenso, peores incluso que los de Soriano, que ya es decir. El técnico tarraconense cambió con el verano de por medio. No sabemos que le prometieron al renovar, tampoco conocemos cuál era su relación con la caseta y existe la posibilidad de que esto último haya provocado un motín interno, lo que viene siendo que los jugadores le hayan hecho la cama, como se dice en la jerga del futbol. Cosas más extrañas se han visto en nuestra tierra.

El sábado, en un partido clave, tanto para el futuro inmediato del entrenador, como para el futuro de la entidad, la actitud y disposición de la mayoría de nuestros futbolistas dejaron que desear. Tampoco fue normal la alineación que presentó Ramis, incluyendo a Trujillo, defenestrado desde el verano y sin ritmo. El Albacete, con lo justo, ganó a un Almería sin alma, ni orgullo, ni vergüenza. Y la peor parte se la llevaron el centenar de valientes que decidieron pegarse el viaje a Albacete y no merecían vivir un espectáculo tan bochornoso, uno más de los muchos que llevamos viviendo en las últimas temporadas.

Ramis es historia, pero no deja de ser una víctima más de un club presidencialista en el que la sangría de entrenadores es bestial. Pasan entrenadores, pasan cantidad de futbolistas, pero el modelo de club no cambia. Está claro que el problema va más allá de jugadores y entrenadores, pero Alfonso García no se da por aludido y mira para otro lado…

Raúl Piñeiro
Almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…

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