Sinfonía de autodestrucción

El Almería ha vuelto a su hábitat natural desde que regresara a Segunda División hace 2 temporadas y media. Empezaba el partido ante el Numancia en puestos de descenso, por culpa de los triunfos de Barsa B y Cultural, y el empate a cero (y gracias) ante los sorianos no le permitió salir de la zona caliente de la tabla. Y podemos darnos con un canto en los dientes, puesto que el Almería no generó ninguna ocasión y bien pudo haber perdido si los numantinos hubieran estado acertados.

El Numancia jugó con portero, porque lo vimos en la alineación, pero no podemos juzgar si es bueno o es malo puesto que el conjunto almeriense no tiró ni una vez a puerta. Ni una. El cuadro visitante, por el contrario, dominó el partido, como vienen haciendo todos nuestros rivales de un tiempo a esta parte, y dispuso de las mejores ocasiones, larguero de Dani Nieto y paradón de San René incluidos.

La alineación y los cambios de Lucas Alcaraz fueron un mensaje claro para el presidente. Esto es lo que hay. Tiene que usar a Fidel a banda cambiada porque no hay nadie por allí, como demostró Javi Álamo cuando salió en el segundo tiempo. El Almería se juega mucho en las próximas semanas y lo hace sin garantías y luego en desigualdad de condiciones. Tengo serias dudas de que, pese a Lucas, este equipo sea capaz de aguantar la presión cuando los puntos sean cada vez más escasos y la permanencia siga complicándose semana a semana.

El equipo, como digo, no inspira confianza y tampoco creo que las tenga todas consigo. La presidencia, por su parte, sigue a su bola. Y la afición cada vez está más desencantada. El domingo había mil personas menos que en el anterior partido de liga en casa. Y mucho me temo que la cosa vaya a más conforme pasen las semanas. Sí, hacia frio y el tiempo no invitaba a ir a un partido de futbol, pero más peso que las condiciones climatológicas tuvo el Almería y la sinfonía de autodestrucción que lleva tocando en los últimos años. Alfonso parece empeñado en cargarse todo lo que en su día consiguió. Cuando se vive en el alambre, se corre el riesgo de que al final uno se pueda caer…

Raúl Piñeiro
Raúl es un almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…

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