Mediocentro autodestructivo

La lesión de Fran Vélez ante el Elche había propiciado que frente al Valladolid, por primera vez, Soriano alineara un equipo de consenso y con, a priori, clara vocación creativa. Diamanka, que no había desentonado en el Mediterráneo ante los ilicitanos, se encontraba ante una oportunidad de oro para reivindicarse y demostrar que su buen hacer en el Leganés no fue un flor de un día y que la excepción en fútbol fue lo de Zaragoza, y no a la inversa.

Lamentablemente no dio lo que muchos esperábamos de él. Su primer tiempo fue bastante peor que discreto, y su expulsión, a todas luces evitable, tanto por él como por su técnico, no hacía más que confirmar que el senegalés, ahora mismo, es un mediocentro autodestructivo, que se boicotea a sí mismo y se empeña en llevar la contraria a Soriano, su gran valedor, y a dar la razón a aquellos a los que su fichaje no ilusionó lo más mínimo.

Diamanka no acaba de arrancar, y ahora mismo apunta más a fiasco tipo Fatau que a buen fichaje tipo Thomas, al que por cierto también le costó arrancar, claro que teniendo de compañero en el medio a Verza era difícil. No todo el mundo se adapta a la primera a su nuevo club y, en efecto, hay gente a la que le cuesta más que a otros, pero lo de Diamanka no es una cuestión de adaptación, sino de cabeza. Ha vestido 5 veces la rojiblanca y ha visto un total de 6 amarillas, 4 de ellas en dos partidos que le han valido sendas expulsiones, tanto en Oviedo como en Valladolid. ¡6 amarillas y 2 expulsiones en 5 partidos! Y lo peor es que tanto en el Tartiere como en Zorrilla, todos teníamos claro que iba a ver la segunda. Todos, menos Soriano.

En Pucela, el conjunto local no llevaba ni cinco minutos en inferioridad cuando Diamanka se autoexpulsó y tiró por la borda sus opciones de victoria. Una pena, porque sigo pensando que, por sus condiciones, podría funcionar, pero con esa cabeza… Lo positivo es que el Almería ya va sabiendo a lo que juega y Soriano, a base de golpes, parece ir aprendiendo…

29/11/2016