La historia no puede derribarse

El jueves nos sobrecogía la noticia de la demolición del Fondo Norte del Juan Rojas. Fue una noticia dolorosa y que a todos nos pilló por sorpresa, ya que no nos habían avisado de antemano. No es que el dolor se hubiera mitigado con un aviso, pero sí que es cierto que las formas, en este caso, no ayudan, ya que en Almería queremos hacer rutinario algo que no lo es.

El Juan Rojas, para empezar, tiene una importancia en el nombre. Es el único reconocimiento que, como tal, tiene uno de los jugadores más importantes de la historia de nuestra ciudad. Un jugador que llevó a la Agrupación Deportiva Almería desde los campos de tierra a la Primera División. Un hombre entregado a nuestra ciudad que en su faceta política posibilitó la unión del futbol almeriense, que posteriormente nos devolvería a la elite del balompié nacional. Siempre he dicho que poco reconocimiento tiene esta figura tan importante de nuestra ciudad y con lo de la desaparición del Juan Rojas, ya no habrá ni siquiera eso. Ya no será igual.

Pero el Juan Rojas no es solo importante por el nombre que lleva. Con la caída del fondo norte cae mi particular Teatro de los Sueños. Como niño, siempre soñé con poder jugar en ese campo en el que se respiraba futbol autentico por los cuatro costados. Como aficionado y peñista, viví grandes momentos y soñaba con los triunfos y éxitos del Almería. Soñaba con ver a mi equipo en Primera División. También soñé con ser periodista deportivo retransmitir los partidos de mi equipo y tuve la suerte y el privilegio de hacerlo realidad.

El Fondo Norte siempre fue mi lugar en el Juan Rojas. Allí se forjaron amistades únicas que  aun hoy mantengo. De hecho algunos de mis mejores amigos, de mi círculo más cercano, los hice allí. En esas gradas también aprendí a valorar el futbol modesto y a amar los colores de mi tierra. Mi cita  quincenal con el Juan Rojas era innegociable, hasta el punto de que mi agenda giraba alrededor de los partidos del Almería, y no al revés. He llegado tarde a celebraciones, he hecho pausas en bodas y he ido incluso con la pierna escayolada, a pesar de tener que estar de pie más de tres horas porque el Juan Rojas estaba abarrotado en la eliminatoria copera ante el Atleti del doblete de Antic. Solo me perdí un partido en Tercera División, ante el Roquetas, y fue por causa de fuerza mayor.

La nostalgia nos invade a todos los que hemos disfrutado del santuario del futbol almeriense, donde ha habido descensos tan dolorosos como el del día del Orense y temporadas que acabaron en un ascenso a Segunda B y dos a Segunda A. Me vienen a la cabeza muchos momentos y muchas imágenes. El doblete de José Ortiz al Linares (que casi nos triplicaba en presupuesto), en Tercera División, en su partido de despedida antes de irse al Ravenna italiano. El primer partido como UD Almería que acabó con derrota ante el Cádiz. La goleada al Castilla, gran favorito del grupo de ascenso a Segunda A, de la mano de los pupilos de Casuco. La victoria del Cádiz que supuso el cese del técnico aguileño pese a que el Juan Rojas no dejaba de corear su nombre. El partido de Copa ante el Atleti de Antic y la desastrosa actuación del colegiado Brito Arceo. El golazo de Paco Luna ante el Poli Ejido, en el conocido derbi de los primos, que supuso una permanencia… Grandes recuerdos e infinidad de historias que no pueden ser derribados tan fácilmente como lo han hecho con el Fondo Norte…

01/04/2017