Kaluchismo

Cuando vi que Kalu Uche era titular en el transcendental partido ante el Nastic, mi esposa notó enseguida que mi ánimo había cambiado. No es que antes no estuviera ilusionado e interesado en lo que pudiera hacer el Almería en Tarragona, pero cuando vi que Uche era de la partida, mi confianza se disparó hasta límites insospechados. Era la oportunidad idónea para reivindicarse y estaba convencido de que no me iba a fallar. Hice mi campaña particular en redes sociales, prometí convencido este articulo a mi mujer y ella se marchó con sus amigas con el temor de que mi kaluchismo se volviera contra mí.

El partido empezó bien, o mal. A los dos minutos Kalu ya tuvo la primera que el meta tarraconense sacaría a bocajarro. Hubo muchos que se acordaron de mí, aunque guardaron silencio, por si acaso. Su intento de vaselina hacia que yo me viniera arriba, aunque los escépticos seguían sin verlo claro, a pesar de que en solo 10 minutos Kalu Uche ya demostraba el peligro que puede crear.

Comienza el segundo tiempo y el nigeriano, con todo el tiempo del mundo dentro del área, manda el balón al lateral del poste. Mala suerte, decía yo. Los más impacientes, en cambio, ya clamaban contra el bueno de Kalu. Ese fue su gran error. Desconfiar. Kalu, a pesar de no haber marcado, estaba haciendo un partidazo. Nuestras ocasiones tenían su firma, pero, además, se asociaba en ataque, bajaba para ayudar a la salida del balón. Daba sensación de peligro.

Su premio llegó con ese centro de Fidel desde la izquierda, la dejada de cabeza en el segundo palo de Joaquín y ese testarazo de Kalu, en el sitio justo, como el buen delantero que es, para darle al Almería no solo tres puntos, sino seis (por los que el Nastic no suma), meter al equipo de lleno en la lucha por la permanencia y darnos a la afición una alegría y un subidón de adrenalina que necesitábamos desde hace mucho tiempo.

Kalu Uche, que ya el año pasado nos dio puntos fundamentales para la permanencia, ha vuelto por sus fueros. Fue un error no quedárnoslo en verano, seguramente hoy no estaríamos tan abajo. Pero al menos ha vuelto y con él nuestras opciones de salvarnos.

04/04/2017