Hicieron Pascua

En el Diccionario de la Real Academia Española viene bien claro: hacer la pascua a alguien significa “Fastidiarlo, molestarlo, perjudicarlo”. Y eso, hacernos las pascua, fue precisamente lo que los futbolistas del Almería (y su cuerpo técnico), nos hicieron el domingo, que queríamos fuera de resurrección en una oportunidad que ni pintada para salir del descenso y que volvimos a dejar pasar.

El Almería, como le sucediera siete días antes ante el Zaragoza, tardó en entrar al partido. La alineación de Ramis tampoco ayudó mucho, con el invento de Isidoro en el lateral zurdo y Nano como extremo. Por ese costado vino el gol cordobesista, a todas luces evitable. Pedro Ríos le come la tostada a Isidoro y mete el balón al centro del área para que Markovic marque a placer. Solo a partir de la media hora, cuando Ramis deshizo el entuerto, el Almería empezó a carburar y Pozo dio señales de vida, ya que estuvo bastante desaparecido. El genial futbolista malagueño debe dar de una vez por todas un paso al frente. Cuando el equipo es incapaz de mandarle balones a la zona de tres cuartos, él debe bajar a conectar con los mediocentros.

En el segundo tiempo, con la entrada de Gaspar y con dos extremos de verdad sobre el verde, y Motta y Nano en sus puestos, el equipo pareció recomponerse, aunque no lo suficiente para remontar el partido, ni tan siquiera empatar. Ocasiones hubo, pero Quique tuvo uno de esos días en los que no le sale nada. Uche y Azeez salieron demasiado tarde y, al final, en vez de resucitar nosotros, conseguimos resucitar a un Córdoba bastante limitado que seguramente pensó que iba a sufrir más de lo que lo hizo para ganar y colocarse con 40 puntos.

Lo único positivo, por decir algo, es que en el peor partido de la era Ramis solo perdimos por la mínima y el golaveraje se lo tenemos ganado a los cordobeses. Claro que para que el golaveraje sea nuestra ventaja, al menos tenemos que tener los mismos puntos que ellos, y ahora nos sacan cuatro. El domingo, ante el Sevilla Atlético, no hay excusas que valgan. Tenemos que ganar. De no hacerlo, la reacción con Ramis quedaría en una simple anécdota…