El flautista nazarí

El atenuante era que el equipo realmente estaba en cuadro, teniendo que echar mano de hasta 6 jugadores del filial para completar la convocatoria y siendo incluso uno de ellos titular. Era un partido por todo lo bajo, contra un Córdoba que se hunde en la tabla sin que sepan muy bien porque. El Almería, pese a las bajas y los obstáculos, tenía que ganar, porque no hacerlo en casa, ante el colista, pese a las numerosas bajas, habría sido una bofetada enorme a las aspiraciones de permanencia.

El partido, fue un suplicio. El conjunto visitante tuvo la posesión y el dominio, mientras que en el cuadro almeriense era Pozo contra el mundo. El malagueño lo intentaba todo, y demostraba ser un jugador que con confianza y continuidad es un futbolista muy por encima de esta categoría. Pozo parecía un hombre jugando en un partido de benjamines. El Córdoba dominaba sin realmente generar peligro, y el Almería se conformaba con esperar agazapado, guardando el punto como oro en paño y con la esperanza de dar un zarpazo en algún momento del partido.

El partido fue al más puro estilo Lucas Alcaraz, un estilo que aquí conocemos muy bien. Fue un partido que se perderá más veces de las que se gane, aunque Lucas Alcaraz es único a la hora de explotar este tipo de encuentros. Como el flautista de la leyenda, que con su música, hipnotizó a la plaga de ratas que asolaba a la ciudad alemana de Hamelin y las dirigió al rio Weser, donde murieron ahogadas. Alcaraz, con su planteamiento aburre al adversario y lleva la zozobra a la grada, pero al final acaba logrando unos valiosísimos 3 puntos que abren brecha con los cordobeses, ya a 9 de los rojiblancos. El sábado sonó la flauta, prácticamente a última hora. Pero lo hizo, que era lo importante.

El entrenador nazarí vino a sacar al Almería a corto plazo. Su estilo, innegociable, es de sobra conocido, y por ahora funciona. Eso sí, la plantilla tiene graves carencias en lo físico y en lo técnico que el presidente debe subsanar cuanto antes. Dos jugadores de banda, dos delanteros, otro mediocentro… Y retener a los buenos. Pozo el primero.

Raúl Piñeiro
Almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…

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