Demasiados desajustes

El Almería no carbura. Tiene una estéril posesión del esférico que apenas le permite crear ocasiones. Tuvimos el balón, sí, pero porque el Sporting así lo quiso. Los asturianos tuvieron el partido más cómodo del año ante un Almería que no le hizo ni cosquillas. Escuchar a Ramis en rueda de prensa, normalmente consecuente con sus actos, fue otro tema. Escuchando al tarraconense parecería que borramos del mapa a los asturianos y solo la mala fortuna impidió una victoria merecidísima.

Nada más lejos de la realidad. Como bien señaló el entrenador, un desajuste nos cuesta un gol, dos desajustes, dos goles. El Almería hace aguas en defensa, y si es un equipo inestable atrás es por culpa de Ramis, que se empeña en no alinear a los mejores. Hemos pasado de tener a los dos mejores laterales de la categoría, Nano y Motta, a que vieran el partido desde el banquillo. Y la cosa es grave porque los que les reemplazan no demuestran ser mejores que el malagueño y el italiano.

Pero si tenemos desajustes atrás, no andamos cortos de desajustes en la delantera, donde ya no es que no metamos ni un gol al arcoíris, es que ni siquiera creamos ocasiones de gol. Apenas pisamos área, apenas rematamos a puerta, apenas hacemos nada. Especialmente preocupante es lo de Juan Muñoz, cuya aportación, hasta la fecha, es ridícula. No sé si es el Almería el que le hace malo o si es él el que hace más malo al Almería. A día de hoy, cuesta decirlo.

Porque este Almería tiene un desajuste emocional de campeonato. Es la sombra del equipo que creíamos que iba a ser. Es la sombra de aquel equipo que tan bien arrancó la liga. Es como si, de repente, todo en lo que creían se hubiera olvidado y su confianza se hubiera evaporado. El Almería necesita la versión psicóloga de Ramis, aquella que sacó lo mejor de un equipo que estaba condenado a un descenso y en cuya permanencia pocos creían.

Pero el Almería necesita que Ramis se centre, y ponga a los buenos sobre el terreno de juego y transmita a su equipo las ganas de ganar y de competir. Decir que competimos, está muy bien, pero hay que demostrarlo con hechos, no con palabras…

Raúl Piñeiro
Almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…

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