Del Almería, toda mi vida

Ese orgullo rojiblanco era lo único de lo que el club podía tirar en la campaña de abonos tras las lamentables temporadas que venimos sufriendo y que, a día de hoy, siguen sin parecer tener fin, pese a la continuidad de Ramis. La campaña y el eslogan me parecen un acierto, así como mantener los precios.

Lo que no me gusta nada, sobre todo porque soy parte perjudicada, es esa penalización para aquellos abonados que no acudan al 80% de los partidos del Almería. Yo no me considero mejor ni peor que nadie. Vivo el Almería como el que más, pero por mis circunstancias personales no puedo permitirme pagarme un avión cada dos semanas para ir al Estadio Mediterráneo desde Londres. Pese a ello, y pese a que sé que pocos o ningún partido voy a ver en la temporada, no renuncio a mi abono que renuevo religiosamente desde el año 95, cuando me aboné por primera vez al Almería CF.

He sido abonado en Tercera, Segunda B, Segunda A y Primera. Mantuve mi abono aun cuando tenía acreditación de prensa, palmando los 400 euros que Alfonso nos clavó de aquellas. Y mantengo mi abono ahora pese a que, como digo, esta temporada solo pude ver in situ un partido, el del Zaragoza. El resto los sufro desde mi casa londinense. Y mi caso no es el único. Tenemos abonados que estudian o trabajan fuera de Almería, ya sea en territorio nacional como internacional. Tenemos estudiantes de beca erasmus que este año estarán fuera, pero la próxima temporada volverán. Y ninguno de esos aficionados merece que el club les castigue por no poder ir a los partidos.

Créanme, nada nos gustaría más que poder hacer uso de nuestro abono cada quince días. Ojala no tarde ese día en el que yo pueda unirme a mi familia y amigos en el fondo norte. Pero por el momento no es posible y el club debería valorar el hecho de que haya gente que, a sabiendas de que no puede asistir, decide sacarse su abono para apoyar, aunque sea de forma simbólica, a su equipo, pese a que el club y los proyectos de los últimos años no hayan estado a la altura. Pero eso nos da igual porque somos del Almería de toda la vida y también merecemos un respeto…

Raúl Piñeiro
Almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…
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