Algo pasa con Ramis

El primer tanto del Huesca fue un mazazo. Prácticamente en su primera ocasión, nos clavaban un gol. Decir que esto fue lo que cambió el partido seria faltar a la verdad, ya que hasta ese gol, si había un equipo sobre el terreno de juego, ese era el conjunto oscense, porque el cuadro almeriense no había comparecido. A partir de ese primer gol, y sobre todo con el segundo, el panorama fue incluso más desolador. El Almería estaba desaparecido, no daba un pase a derechas y el balón apenas le duraba unos segundos.

Principalmente porque el sistema utilizado, con tres mediocentros, no ayuda. Al jugar con tricipote, perdemos profundidad por el interior (sin el enganche que enlace entre líneas) y por bandas (al no jugar con extremos). Y defensivamente aporta incluso menos. Esto se está viendo desde hace semanas, aunque los resultados acompañaran. El problema es que a poco que tienes un equipo entonado que explote tus debilidades, como el Huesca de Rubí, te hacen un roto.

Al descanso Ramis quitó el tricipote, pero el error en la entrega de Joaquín y el 0 a 3 acabó de minar la moral del equipo, que pudo recibir otros 3 goles como mínimo, y del entrenador, que sentado en su banquillo, como si no creyera lo que estaba viendo, no hacia ni tan siquiera un aspaviento para intentar motivar a unos jugadores derrotados. Entrenador y equipo bajaron los brazos y tuvimos suerte de no llevarnos un carro de goles.

Lo bueno es que, a diferencia de lo que sucedía con otros inquilinos del banquillo, Ramis vio el mismo partido que el resto. Lo malo es que acusó a sus futbolistas de no hacer lo entrenado durante la semana y, desde luego, no asumió su responsabilidad, en un porcentaje muy elevado, en la derrota. Porque a Ramis le tenemos que pedir cuentas por el uso del tricipote, por renunciar a las bandas y renunciar a Pozo. A Ramis tenemos que exigirle que al futbolista que no anda fino, le dé un banquillazo. Y a Ramis tenemos que pedirle que recupere ese ímpetu y ese mensaje positivo con el que se ganó a la afición y a la caseta. Algo pasa con el entrenador tarraconense. Y espero que se solucione cuanto antes, porque yo sigo creyendo en él…

Raúl Piñeiro
Almeriense de padre gallego que tuvo la suerte de cumplir su sueño de ser periodista deportivo antes de rayarse y marcharse a Londres…

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