#AlfonsoVeteYA

Para empezar quiero darles la bienvenida a esta nueva etapa de este medio de comunicación. Tribuna Rojiblanca es el pasado, Más Almería es el presente y el futuro. Aprovecharemos estas líneas y nuestra participación en el programa de todos los lunes para seguir haciendo lo que hemos venido haciendo en los últimos años, opinar, siempre de forma constructiva, sobre el Almería. Celebrar y sufrir con nuestro equipo, con la esperanza de que sean más los días buenos que los malos, aunque últimamente esto es muy difícil.

El título de esta entrada es toda una declaración de intenciones. Son solo tres palabras, que por separado no tienen tanta fuerza como cuando se unen en un hashtag. #AlfonsoVeteYa viene siendo utilizado en las redes sociales para mostrar su disconformidad y su frustración con un presidente que nos  ha dado todo. Pero no solo en las redes sociales se habla de este asunto. El debate está cada vez más presente  en la calle, y la errática trayectoria que el club lleva en los últimos años no ayuda a apaciguar los ánimos precisamente. Seamos serios. En cualquier otro club del resto del país, las muestras de descontento habrían ido mucho más lejos desde hace mucho tiempo. Almería es una plaza muy cómoda en el mundo del futbol. Jugadores, técnicos y hasta el presidente cuentan con una afición que, aunque más numerosa que antaño, permite que la ninguneen de forma constante. El último ejemplo lo tuvimos el domingo, cuando después de empatar in extremis con el Levante, la afición despidió con aplausos a su equipo. Parece que la afición olvida muy pronto las penurias que estamos pasando. Parece que nadie recuerda ni tan siquiera lo de Huesca, que fue el partido inmediatamente anterior al del Levante. Un empate ante el Levante, un poco de amor propio por parte de los jugadores, y todos tan contentos.

Nos olvidamos de que el Almería solo tiene 7 puntos y es penúltimo. Nos olvidamos de que seguimos sin saber a qué jugamos. Nos olvidamos de que hay ciertos jugadores que, con sus errores garrafales, nos cuentan puntos jornada tras jornada sin que el entrenador haga nada al respecto. Y nos olvidamos, sobre todo, de Alfonso García, que se pudo marchar a Águilas con la sensación de que tenía por delante una semana tranquila y de que todo está bien en su Almería.

Yo, sin embargo, no me olvido. Reconozco que sin el presidente nunca podría haber visto la Primera División y es posible que incluso ahora no pudiera disfrutar de la Liga de Futbol Profesional. Ya lo dijo Blanes en su momento. A lo máximo que él podía aspirar era a llegar a Segunda A y luchar, no sin sufrimiento, por mantener la categoría. La venta del club a Alfonso la justificaba diciendo que con él llegaríamos más lejos. Y lo hicimos. Hemos estado 6 temporadas en Primera División, y allí podríamos seguir si el presidente, desde hace unas 5-6 temporadas, no hubiera perdido la ilusión. No, este Alfonso no es  el mismo que cogió el equipo en su día. Ya no hablo de los fichajes, como los de Nanni o Kalu Uche, aun en Segunda, sino por su ambición y su orgullo. Alfonso parece haberse llevado un desengaño con el futbol y anda desencantado. Ya no lo divierte, yo creo que ya no le ve sentido a dedicarle horas, de su ya de por si apretada agenda, a su club de futbol.

Dice que delega en otros, pero eso tampoco es cierto. El club adolece de una estructura profesional digna de un club profesional. Todas las decisiones pasan por el presidente. No existe la planificación, ni existe un plan. Es como si viéramos la vida pasar, tener  una rutina anodina y no querer hacer nada para cambiarlo. El club necesita gente de futbol en el organigrama, pero también gente de la casa, que sienta los colores y anteponga los intereses del club a los suyos. Pero no, Alfonso no está por la labor. Permite que Soriano se rodee de los suyos en la plantilla y el cuerpo técnico. Y encima lo admite públicamente. Le da  igual todo. Por el camino el valor deportivo de la plantilla se devalúa y el futuro de la entidad en la LFP parece cada vez más incierto.

Por esto, si esta es  la nueva versión que vamos a tener de Alfonso, creo que ya va siendo hora de que se haga a un lado. No, no es una cuestión de dinero. No espero que haga fichajes millonarios como los de Piatti, Pellerano o Felipe Melo. No es de eso de lo que se trata. Hay clubes con menos dinero que son capaces de hacer plantillas dignas y orgullosas. El Almería, con Blanes y sus limitaciones, hacia equipos de los que uno se sentía orgulloso. Se trata de orgullo, y el presidente no siente ninguno por su equipo. O si lo tiene, lo demuestra de una forma muy particular. Porque yo, en su lugar, habría cogido el toro por los cuernos hace tiempo y, si es que no me viera con la fuerza para seguir al frente de la entidad, me habría deshecho de ella. Estar por estar es lo que no tiene sentido, y menos cuando por primera vez en la historia existe una masa social fija tan numerosa. Alfonso García, haz algo. No podemos seguir así, ya que la Segunda B va camino de convertirse en una cruda realidad…

10/10/2016