Sospechosa metamorfosis

Continuamente se analizan y desgranan las dinámicas como uno de los aspectos clave en el rendimiento en la Liga 1|2|3. Las dinámicas positivas, aquellas que se producen al encadenar una serie de encuentros sin conocer la derrota, y también las negativas, cuando la victoria no aparece independientemente de las sensaciones desprendidas. La que acumulaba el Almería, que alcanzaba los ocho encuentros consecutivos sin conocer la satisfacción de sumar tres puntos al casillero, era preocupante no sólo por los resultados sino también por las sensaciones, por el juego, por el estado anímico de los jugadores.

La derrota en Albacete fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del club, destituyendo a Luis Miguel Ramis y nombrando de forma transitoria a Fran Fernández, el técnico del filial, que una vez más se encontraba con la complicada misión de renacer a un equipo muerto, sin alma. Antes de la disputa del encuentro ante el Zaragoza ya se conocía la llegada de Lucas Alcaraz, pero Fran Fernández seguía siendo el encargado de sentarse en el banquillo almeriense con fecha de caducidad. En tan sólo cuatro días, el equipo mutó. Un equipo sin alma, compromiso, hundido anímicamente y resquebrajado como conjunto pasaba a mostrarse como un conjunto comprometido, compacto, ilusionado, con fe, optimista y, como colofón, con la suerte de cara. No cabe duda, Fran Fernández había retocado aspectos del juego, del grupo, de la unión y del sistema.

Sin embargo, cuatro días es un escaso margen para que un equipo sufra una metamorfosis tan completa como la que se manifestó el pasado viernes. Una metamorfosis sospechosa, que invita a pensar en una fractura dentro del vestuario entre Ramis y sus futbolistas (o al menos un sector) más profunda de lo que podíamos llegar a imaginar. Aunque algo se atisbaba, la mutación fue tal que la sospecha se convierte en transformación. El cambio era necesario, quizá no tanto por la capacidad táctica del entrenador saliente sino por sus capacidades para gestionar el grupo y el ambiente en el vestuario. Aún así, es de agradecer la labor realizada por el cuerpo técnico saliente, que nos mantuvo en la Liga de Fútbol Profesional cuando nadie apostaba por ello. Gracias, Ramis.

El futuro nos depara un horizonte con Lucas Alcaraz a los mandos de la nave rojiblanca. Un entrenador de vertiente metódica, defensiva, rígida y disciplinada que firma por dos temporadas con opción a una tercera con el ruido de fondo de un posible grupo inversor de inminente llegada al club. Sea como sea, la suerte de Alcaraz será la nuestra por lo que no nos cabe más opción que desearle la mejor de ellas. Sin olvidarse de Fran Fernández, de los méritos acumulados en situaciones límites en las que consiguió levantar a un equipo hundido. Dichos méritos merecen una oportunidad en un futuro esperemos que cercano.

Mirando al futuro inmediato, al Almería le corresponde visitar al Barcelona B. La calidad de la plantilla del filial blaugrana es indiscutible, máxime cuando se ha reforzado esta temporada con jugadores de la talla de Ortolá, David Costas, Galarreta, Concha, Vitinho, ‘Choco’ Lozano o José Arnáiz. Especialmente éste último, que junto al canterano Aleñá son la columna vertebral de un equipo que desprende mejores sensaciones y juego que resultados. La inexperiencia y la alegría de su juego constituyen una virtud que en ocasiones se convierte en debilidad, y en ello deberá centrarse el equipo rojiblanco para tratar de rascar algo positivo del Mini Estadi.

En definitiva, la metamorfosis constatada el pasado viernes es sospechosa, pero a nadie le amarga un dulce, y mantenemos la esperanza de que la misma se asiente en el grupo y podamos continuar viendo a un Almería comprometido en el que José Ángel Pozo, como ante el Zaragoza, disfrute de la oportunidad de convertirse en diferencial para convertir al equipo en peligroso, para convertir la metamorfosis en dinámica positiva y que ella se alargue el máximo tiempo posible para ilusionarnos con, al menos, dejar de sufrir.

JM Capel
Redactor y CM del medio digital Sphera Sports. Especialista en Segunda División.

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