Sin mirar atrás

La competición en Segunda División no ofrece licencia para lamentaciones. No es conveniente anímicamente, ya que dificulta afrontar el objetivo inmediato, competir en las mejores condiciones en busca de sumar. En definitiva, llevar al máximo exponente la filosofía Simeone, el ‘partido a partido’ en el que se aplica la focalización física y mental exclusivamente en el siguiente reto. Sin lanzar la mirada más allá, pero también sin mirar atrás.

El ruido no es buen compañero de viaje. Las críticas, las dudas, los palos, la aparición de entrenadores en cualquier esquina, en cada micrófono, en la totalidad de las líneas vertidas en versión papel y digital. Obviamente, es inevitable y la profesión lo conlleva, aunque convendría cuestionarse si las críticas negativas son tan constructivas como se desea aparentar. ¿Serían de menor construcción críticas positivas?

En cualquier caso, no miremos atrás. Venimos de lograr un meritorio empate, mejorando sensaciones, ante un coloso como el Real Valladolid. Con aspectos a mejorar, con mecanismos a perfeccionar, con ciertas dudas que disipar. ¿Por qué no quedarnos con la sensación que desprende el equipo de saber competir? Sin descuidar los defectos, cobra importancia valorar las virtudes.

Ante el CF Reus se presenta una oportunidad excelente para medir el nivel de la UD Almería. No solo por el momento, sino por el rival. Un equipo sólido defensivamente, difícil de batir, trabajado, conjuntado. Cómo la SD Huesca, con una columna vertebral consolidada y de continuidad, aunque evidentemente mermado por las salidas de sus laterales Martínez y Benito al Real Zaragoza. En cualquier caso, el equipo ante el que se logró la salvación la pasada temporada, tiene como estandarte a Edgar Badía, un guardameta sobrio y seguro, al que el destino colocó en mi camino, para poder comprobar su grandeza humana además de la deportiva. Con Jesús Olmo y ‘Pichu’ Atienza como rocosa pareja de centrales, Miramón se ha adaptado a la perfección a la posición de lateral y Álex Menéndez completa la retaguardia en el flanco zurdo. La fortaleza del conjunto dirigido por López Garai merma a partir de la medular, aunque Ledes, una de las revelaciones de la temporada -a D. g. sancionado-, venía ofreciendo un rendimiento extraordinario en el timón, con Tito guardando sus espaldas y Juan Domínguez apoyándolo en sala de máquinas. Un equipo que no encuentra una referencia goleadora, aunque suple su escasa productividad con la eficiencia que le ofrece su retaguardia. Por ello, superar el reto ofrecería un plus de motivación para afrontar la siguiente estación. Pero esa queda lejos. Caminemos despacio. Sin mirar atrás, sin pensar más allá del domingo. Perspectiva.

JM Capel
Redactor y CM del medio digital Sphera Sports. Especialista en Segunda División.

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