Déficit de planificación

Realidades calcadas. Clonadas. Un bucle sin fin. Echando la mirada atrás, inevitable regresar al momento de la destitución de Fernando Soriano y las declaraciones de Alfonso García, presidente del Almería, justo tras la ejecución de la destitución. No había entrenador, porque mientras el mandatario tiene un entrenador en el banquillo no negocia con otro. Déficit de planificación y casting de inquilinos para el banquillo express. Contratación de Raúl Lozano como Director Técnico para la búsqueda y nombramiento provisional de Fran Fernández. ¿No es un bucle?

Por aquel entonces, Raúl Lozano nos describió el perfil que buscaba para terminar apostando por Luis Miguel Ramis, prototipo opuesto al que se había anunciado, tras sumar el equipo cuatro puntos sobre seis posibles con Fran en el banquillo. En esta ocasión, no se vislumbra cambio en la dirección técnica, aunque sí podemos suponer un mar de dudas en la actual para la elección del nuevo dueño del banquillo rojiblanco. Déficit de planificación. ¿Barco a la deriva? Sin novedad en el frente, y es que la palabra proyecto hace tiempo que se ausenta en el vocabulario del organigrama deportivo del club.

El técnico saliente merece un inciso. Con él en el banquillo, la pasada temporada se eludió el descenso en una situación límite, haciendo números de ascenso en la lucha por el descenso. Logró Ramis dotar de gen competitivo a un equipo que no lo había mostrado bajo la batuta de Soriano. El mérito no debe obviarse, es innegable. Sin embargo, el período veraniego mutó al técnico, que no ha sido capaz de dar continuidad al estilo que quiso imponer, probablemente en parte porque su club no le ha dotado de los mimbres necesarios para ello. Sin embargo, en Albacete, donde la espada pendía sobre él, se traicionó a él mismo y a los que aún confiábamos en él. Murió sin ser fiel a sus ideas, a sus hombres, a sus convicciones. La inclusión de jugadores como Trujillo o Motta en el once, en los que no ha confiado, fue una muestra de debilidad que definitivamente nos convenció de la conveniencia del cambio.

Sin embargo, el análisis profundo nos lleva a la conclusión casi evidente de que el problema del Almería no es el entrenador. 25 han pasado por el banquillo desde 2003. Probablemente tampoco los jugadores. El rendimiento de las últimas cuatro temporadas, siempre irregular, invita a pensar que el problema tiene un fondo más profundo. El déficit está en el proyecto, inexistente. En la línea marcada. Elegir un estilo y abastecer al entrenador de turno, que se amolde al estilo, de jugadores que igualmente encajen en dicha fórmula. Instalar la ilusión en todos los estamentos del club, la unidad, remar en la misma dirección con entusiasmo y convencimiento en la línea marcada. Todo aquello que no existe o al menos es invisible desde el exterior del club.

La situación es delicada. Aún no es dramática, y no lo es porque aún con el déficit arrastrado, cada temporada se ha terminado salvando la categoría, con sufrimiento, con una dosis de fortuna. Sin embargo, conviene concienciarse de que no siempre la moneda caerá de cara. A estas alturas de la temporada, con limitaciones, aún es posible enderezar el rumbo justo lo necesario para salvar la plaza en la categoría. Lo contrario sería un drama. El Almería debe estar instalado en la LFP y lo contrario sería caótico.

No nos queda otra que confiar. Y sumarnos al equipo. El club, lo merezca o no, necesita a la afición para conseguir un objetivo primordial. No me cansaré, desde estas líneas, de solicitar a la grada que otorgue su apoyo al equipo. Que anime, que empuje, que lleve en volandas a los jugadores, en las buenas y también en las malas. Tiempo habrá de criticar. Tiempo habrá de mejorar.

JM Capel
Redactor y CM del medio digital Sphera Sports. Especialista en Segunda División.

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