De sagas y secuelas

En ocasiones, nos alimentamos de símiles. Nos ofrecen un apoyo útil para expresar de manera simplificada aquello que queremos explicar. Me apoyaré, tras una nueva decepción, en el ámbito cinematográfico para expresar conclusiones relacionadas con la situación actual de la UD Almería.

Las sagas y las secuelas. Cómo saga entendamos un conjunto de películas relacionadas de forma sucesiva compartiendo un mundo común. Meridianamente conocido es el hecho de que el Almería se encuentra ya en la tercera película producida de forma consecutiva que comparte un mundo: el universo de la decepción. No importaron los supuestos propósitos de enmienda, particularmente porque terminaron por no aplicarse o hacerlo de forma equivocada. No nos engañemos, la confección de la actual plantilla se realizó en la mayoría de los casos por descarte de los demás o directamente por desinterés general.

Podría analizarse cada caso, aunque a nadie debe escapar que no existió el pasado verano fichaje que despertara en la parroquia elevada ilusión. Si, llegó Alcaraz, del que todos esperamos más de lo que hasta ahora ha ofrecido, y lo esperamos porque sabemos que lo tiene. Pero del resto, quien más quien menos, tenía dudas, bien por desconocimiento o por la incógnita que producía la llegada de jugadores de contrastada calidad aunque cuestionable estado y motivación. Por tanto, la saga continuaba y lo hacía por el mismo sendero que sus predecesores films. Gasto mínimo, inversión reducida, ilusión precaria y, ante todo, ausencia de proyecto. Raúl Lozano, que llegó a finales de la temporada pasada y cumplió objetivos realmente complicados, tenía su ‘recompensa’ siendo apartado para colocar a Corona, y si el entrenador pedía un interior diestro le llegaba un mediocentro. Así, la relación común de las tres películas que integran la saga del retorno del Almería a Segunda División era la de ausencia de proyecto.

Y tras la saga, llegan las secuelas, entendidas en términos cinematográficos como aquello producido después de otra obra completa y que se desarrolla en un mismo “universo”, pero en un tiempo posterior. Pudiendo contener elementos del anterior, efectivamente. Lo llevaré a las consecuencias de dicho producto, de la saga. Las secuelas que deja la saga analizada son el fruto que el Almería recoge temporada tras temporada del trabajo incompleto o deficiente que realiza como club en el objetivo de formar un conjunto, y se deben a la ausencia de proyecto. Es realmente complicado obtener secuelas positivas en situaciones de deficiente planificación. Lo sencillo suele ser, especialmente en fútbol, cargar responsabilidades en el responsable técnico. En este caso, quizá sería bueno reparar en la cantidad de técnicos que han ocupado el banquillo durante el desarrollo de la saga. La solución terminará siendo la misma, porque lo contrario supondría reconocer los errores propios por parte de las altas esferas del club, desde la directiva hasta la secretaría técnica. Reconocer que se obtuvieron réditos económicos a través de ventas de jugadores y no se emplearon.

La excusa del margen salarial suena a broma pesada y apelar a las deudas contraídas por el club aún resulta de mayor bochorno. La obra es la que es y las consecuencias, las lógicas. Pero, ¿qué hacer ahora y hasta que se abra el mercado de invierno, si es que se acude a el? Ante la escasez de recursos, pocas “soluciones” en el horizonte más allá de un cambio de entrenador y esperar una reacción inicial ante la agitación psicológica. Sin embargo, conviene usar amplitud de miras y utilizar recursos en el mercado para compensar las deficiencias de la plantilla, que las hay, como también virtudes, aunque las primeras poseen un peso que merman demasiado a las segundas.

La afición lo observa, o debería hacerlo. Sin embargo, la grada parece haberse olvidado de la exigencia y también de la unidad y el apoyo. En situaciones como la actual, el equipo requiere de la unidad y el apoyo por encima de la exigencia, siendo ambas necesarias. El partido en Albacete tiene aroma a ultimátum para Ramis. Probablemente injusto, pero el fútbol va muy deprisa y olvida sus recuerdos. Los habrá que prefieran la derrota para ajusticiar a aquel que nos mantuvo en el fútbol profesional, yo espero lo contrario, porque sigo creyendo en el técnico tarraconense. Por sus capacidades y también por la incertidumbre que me genera la llegada de un nuevo responsable. La aventura manchega adquiere tintes dramáticos, se convierte en una final prematura para Ramis, y también para el Almería. Qué Dios nos coja confesados…

JM Capel
Redactor y CM del medio digital Sphera Sports. Especialista en Segunda División.

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