De piezas y sistemas

El sistema. Múltiples acepciones para un vocablo que adquiere cada vez mayor relieve en el ámbito futbolístico. Pongamos que hablamos de ‘sistema’. Lo podemos hacer por sistema, casi por inercia, porque la situación nos invita a ello. El sistema es el modelo, la norma. Y el modelo inicial del Almería era el 1-4-2-3-1. Ese era el sistema, la estructura del equipo, la organización habitual y sistemática de las piezas rojiblancas sobre el rectángulo de juego. Podría parecer que el sistema carece de relevancia, que su importancia es relativa. Todo lo contrario. El sistema hace que esas piezas se muevan o funcionen de manera relacionada o coordinada. Cuanto más se repita un mismo sistema, mayor será la probabilidad de que el mismo se conozca, se interiorice y todo funcione a la perfección. Luis Miguel Ramis es conocedor de ello, pese a que en las últimas fechas del calendario futbolístico haya variado su argumento.

La manera de proceder del técnico desde su llegada a la capital almeriense apuntaba a que su filosofía de juego no carecía de patrón. Más bien lo tenía definido, convencido el tarraconense de un estilo propio. No confundamos estilo con sistema. Si algo no varía con los cambios de sistema es precisamente eso, el estilo. Juego de toque, combinativo, tratando de dañar al rival desde la posesión, obligando al contrincante físicamente a través del buen trato del balón. Ese es el estilo que, con puntuales matices, nos ha querido mostrar Ramis desde su llegada. Aunque lejos de convertir en temeraria su apuesta, igualmente insiste e incide en la importancia vital en una categoría como la de plata en fortalecer los mecanismos defensivos.

En el sistema, como en los rompecabezas, las piezas son fundamentales. Y son las piezas las que han planteado variaciones en los esquemas de Ramis, y por ende, en la UD Almería. El catalán probó en las primeras jornadas con Gaspar Panadero en el flanco derecho de partida. También ha probado ocasionalmente a Hicham, porque a Álamo ni está ni seguramente se le espere. No le convencieron, y toda vez que Nauzet Alemán no llegaba en las mejores condiciones, no disponía dentro de su plantilla de una opción convincente para continuar utilizando su sistema predilecto. Reclamó un fichaje para dicha demarcación en los últimos días de mercado, pero éste no llegó, y sí Verza. Y así, llegó el trivote. Las piezas, primordiales en el fútbol, porque son los futbolistas los que definen los sistemas.

Por lo tanto, es de esperar que el trivote sea una variante pasajera, que se pierda en el tiempo, en el momento en el que Nauzet, la pieza que falta por encajar, esté totalmente moldeada y dispuesta para ser utilizada. Ese momento está cerca. Más de lo que piensan.

JM Capel
Redactor y CM del medio digital Sphera Sports. Especialista en Segunda División.

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