Javier Montoya vs Raúl Piñeiro: Operación fracasUDA

  • JAVI MONTOYA: La cobra

Raulete, confieso que escribo esto mientras he dejado puesto Telecinco, nada menos que Sálvame, donde deben llevar horas analizando la llamada Noche Cobra, con el almeriense Bisbal como protagonista. Lo que le hizo David a Chenoa es lo que creo que nos hace cada jornada la UDA: una cobra en toda regla. Han pasado muchos años, hemos vivido buenos y malos momentos junto a ella pero últimamente todo es más frío, sientes que te deja tirado pese a que tú estás ahí, por el amor que sigues sintiendo o vete a saber.

Lo de Zaragoza puede ser perfectamente el ejemplo y escenario de mi parangón, volviendo a la viralización de ese concierto en Barcelona de los triunfitos tan comentado a estas alturas, con el minuto de oro en el momento Escondidos. Total, que antes del partido crees que la cosa puede funcionar, que el último ensayo fue bien, que se le ganó 3-0 al Nástic y por qué no se puede asaltar La Romareda. Pero qué pronto te das de bruces, nada más ver la alineación de Soriano, con los mismos cabrones de siempre más Vélez en vez de José Ángel. Su tocayo Pozo, esta vez sin la complicidad de Puertas, poco pudo hacer.

Otra cobra que te da de bruces con el suelo que vuelves a besar, enésimo tropiezo con la misma piedra, como lo de las jugadas (mal) defendidas a balón parado. Primos en defensa, madres en ataque y todo lo recurrente que se nos ocurra vale y valdrá. Porque habrá más, claro. Y pronto, por desgracia. Porque Soriano no sabrá qué hacer y lo hará tarde y mal, porque volverá a arreglarlo con Juanjo, que las baja muy bien, y Chuli, que lucha mucho y no rechista, que es como que te digan que eres muy simpático y buena gente. Porque desde el club nos seguirán vendiendo milongas porque nos tienen mucho cariño, amistad eterna, como a un hermano. Te quiero mucho, Raúl, sabes que lo digo de verdad…

  • RAÚL PIÑEIRO: Reencuentro

Javi, a mí no me hables de cobras. Yo la única cobra que conozco es el peliculón protagonizado por Stallone en los 80, ¡que década aquella! Entonces nuestro futbol intentaba recomponerse de la desaparición de la Agrupación Deportiva Almería, con el Poli intentando coger el testigo, aunque malviviendo en las catacumbas del balompié nacional y con sueños imposibles de ver ya no solo la Primera División, sino incluso la Segunda. En el 89 irrumpiría el Almería CF y con la posterior fusión vivimos una época dorada.

Mucho me temo que, a diferencia de lo de Bisbal y Chenoa, donde el ángulo de la cámara puede dar juego en el debate, en este Almería no hay ángulos que valgan. Lo mires por donde lo mires, el equipo confirma las peores sospechas del verano y se consolida como un firme candidato a reencontrarse con la Segunda B, a pesar de contar en nómina con un puñado de buenos jugadores.

Este fin de semana hay reencuentro con el Córdoba de Oltra, con el que hicimos aquel biscotto en la última jornada que nos valió la permanencia a nosotros y el play-off a ellos, aunque de habernos ganado, quien sabe si habrían tenido una ruta más sencilla en la fase de ascenso y si hoy serian de Primera. Es un partido clave para nosotros, ya que necesitaremos rezar un Ave María para que los 3 puntos se queden en casa. Nos jugamos la Vida, y solo una victoria nos daría una Brisa de esperanza y así volver a tener Noches de Bohemia e ilusión.

Para ello, tenemos que decirle a Soriano: “Atrévete” para que así el juego del Almería nos seduzca y enganche a la afición. Porque el Almería, desde el presidente, el cuerpo técnico y hasta los jugadores, deberían vivir por ella. Porque nosotros sabemos lo que es vivir (y sufrir) lo nuestro. Y porque está claro que si jugamos de forma más atrevida, hay más opciones de sacar puntos. ¿Y si fuera ella, Soriano, la forma de jugar y lograr la permanencia? Nada me gustaría más  que al acabar la temporada pudiéramos cantar “Almería  is living a celebration!”. Con o sin Soriano…

02/11/2016