Rubén y el fútbol

El Almería errante ha regresado. Es cíclico. Cada temporada sucede igual. Ridículo tras ridículo, malos resultados y destituciones por doquier. Llegó Lucas y sacó la mejor cara de un equipo que parecía despertar; pero no, siempre regresa su peor cara. Un entrenador nuevo, como he escrito en otras ocasiones, es un desfibrilador que ayuda a este moribundo a dar tres o cuatro pasos a trompicones.

Y ahí está Rubén, con su desfibrilador particular y haciendo del fútbol un deporte vibrante. Es alucinante verlo competir. Es emocionante verlo gritar a Gaspar “¡sigue, sigue!” para que el voluntarioso extremo no deje de pelear un balón que parecía perderse sin más por línea de fondo. De esas exhortaciones nació un saque de esquina.

He querido destacar esta foto del partido ante el Sporting. Un encuentro que, por cierto, los gijoneses vivieron en el césped sin tener que poner nada más para llevárselo. En la instantánea, se observa al jugador cedido por el Girona -¡cedido por el Girona!- con el balón en la mano, corriendo hacia la el círculo central tras marcar su gol de penalti en el 92, para no perder tiempo y buscar una hipotética y fatua remontada.

Si no fuese por él y Pozo, no sé si quedaría alguien en las gradas del Juegos Mediterráneos.

Alejandro Asensio
Alejandro es maestro de Educación Física con una enorme vocación periodística. También colabora en Radio Marca Almería y Diario UDA.

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