Lucas y los oficios

Lucas tiene oficio y, por ende, beneficio. Bueno, esto último a veces. En cualquier caso, lo que está claro es que sin el primero es más difícil obtener el segundo. Este Almería lleva años sin oficio. Frente al Tenerife, un partido en el la UDA regaló lo habitual, lo normal es que el equipo visitante se hubiese llevado los tres puntos y que la afición, la sufridora que no quiere dejar de serlo -esos silbidos a Fidel cuando entra al campo son, cuanto menos, surrealistas- hubiese salido cabizbaja como casi siempre.

Hicham se lesionó. El cartagenero, en lugar de hacer lo que cualquier jugador de equipo enchufado hace por inercia, pidió el campo en la banda y se encaminó, rodeando el terreno de juego, hacia la zona de banquillos. Lucas saltó, como una exhalación, a pedir que el poco afortunado hasta ahora delantero pidiese el cambio desde dentro del campo, dejándose caer al césped. El Almería, por entonces, ya vencía, por lo que un minuto menos de juego puede ser valiosísimo para conservar el resultado.

Posteriormente fue René, el héroe del partido, quien mostró que, junto con Alcaraz, en este caso Rubén, es de lo poquito que mantiene un nivel competitivo en esta plantilla; el efecto Girona lo llamo yo. El guardameta, tras una entrada dura al centrocampista rojiblanco cerca del banquillo local, se dirigió a los ocupantes del mismo para pedirles que saltasen de sus asientos con el objetivo de darle intensidad a los últimos minutos y tratar de arañar algo al cromo. La diferencia se marca poniendo interés.

Alejandro Asensio
Maestro de Educación Física con vocación periodística. También en Radio Marca Almería y Diario UDA.

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