Tensión, intención e intensidad

En tensión llevamos bastante tiempo los aficionados de la UDA. Para no remontarme mucho, diré que estamos cagados media temporada, las jornadas que el equipo coquetea una vez más con la 2ªB. Tan tensa estaba la cuerda que Soriano tuvo que soltarla, a instancias pero muy a pesar de Alfonso García, intuyo con poco riesgo de equivocarme. A Fran Fernández a punto estuvieron, por mucho que dijera Lozano que preferían no quemarlo, de dejarle ese fino hilo que separa el éxito del fracaso, la condena de la salvación y a los héroes de los villanos.

La papeleta la tiene Ramis, entrenador bienintencionado pero de momento con un lunar reciente como el que dejó en Córdoba. Su intención, como la de jugadores y empleados del club, es sacar esto adelante. Por el beneficio colectivo pero por supuesto también por el personal. Es su oportunidad, como lo hubiera sido para Fran si llegan a decidir que su sitio no estaba en el filial, o como lo fue para Soriano, héroe salvador al final de la temporada pasada pero luego muy desgastado y con todas sus carencias e inexperiencia en banquillos al desnudo.

Intensos. Sería lógico que salieran así, con toda la intensidad posible. Pero no, los propios jugadores reconocen que aún les falta, 34 jornadas después, a 8 del final, a tres puntos de la salvación que marca Francisco con su UCAM. No sé cómo se lo tomará usted que me lee pero a un servidor le parece grave, tanto como la falta de acierto a la hora de contratar jugadores, ya sea en verano como en invierno. Si lo de Sereno no tiene nombre, que Yoda vaya a ser operado en Madrid y nadie lo eche de menos ni en Almería ni en Getafe, es para hacérselo mirar. Esperemos que esta tarde ante el Sevilla Atlético todo aquel que juegue lo haga bien intenso de inicio. Eso, buenas intenciones y aliviar tensiones con resultados. No pido más.

23/04/2017