Sin tiros no hay paraíso

El sábado en Valladolid revivimos la eterna pesadilla que tenemos cuando la UDA juega fuera. En Pucela al menos no perdió el equipo y el 0-0 final fue de lo mejor con lo que nos podemos quedar. Se vieron atisbos de mejoría, la actitud y el juego fueron más parecidos a los de Sevilla que a los de Zaragoza. El empate es bueno pero sigue quedando por aprobar esa asignatura que es ganar fuera de casa. Faltando media hora y con uno más parecía que podía ser pero ya se encargó Diamanka de hacer de las suyas 5 minutos después para nivelar la situación en Zorrilla, donde -como en el Pizjuán o La Romareda- apenas se crearon ocasiones y las frías estadísticas dicen que los rojiblancos apenas dispararon y el portero local tuvo poco trabajo, a diferencia de Casto: volvió a sacar las castañas del fuego y tuvo también la suerte de tener enfrente a unos jugadores no mucho más inspirados que los nuestros, sin acierto. Ni haciendo la estatua o el mannequin challenge hubiéramos visto goles. De la defensa, en la que sigue Joaquín pese a la baja de Vélez, alarma la involución de Ximo. Contra el Numancia, Soriano vuelve a tener el dilema de si dar o no bola a Trujillo para que el hijo de Mascarica vuelva al centro del campo junto a José Ángel, que sigue a la deriva fuera de casa, en la línea del equipo.

A Pozo ya lo tienen calado los rivales, así que Fidel, Puertas y Quique estuvieron desasistidos. En el banquillo tampoco hay jugadores que marquen diferencias, al contrario: da la sensación de que sólo la mitad de la plantilla es aprovechable. Viendo lo del sábado empecé a pensar que Corona va a volver en Soria. Pero sobre todo que somos masocas sólo por hacer el esfuerzo de seguir los pasos de este equipo que únicamente parece recuperar su alma en casa. Y gracias.

27/11/2016