Las cosas del no poder

Otro sábado de pesadilla fuera de casa. En mi caso en el pub, con los amigos. Pero ni el clásico como telonero ni acabar con las existencias de cerveza enmascaran la triste realidad, esa impotencia colectiva que provoca nuestro equipo. Partido infumable que ya podía haber durado 5 minutos, ni lo que duró la portería de Casto imbatida. La de Munir, como viene siendo costumbre en las visitas, acabó inmaculada. Ni atisbos de peligro, como en Zorrilla, Sánchez Pizjuán o La Romareda: no disparando a puerta es difícil marcar. En defensa hasta Nano se contagia del bloqueo, con Trujillo de vuelta por sus fueros supliendo a Morcillo y el próximo domingo en casa hará lo propia con la de Joaquín. Vélez también campea en el centro del campo sin saber muy bien qué hacer. José Ángel fuera de casa sigue sin marcar diferencias, veremos si cambia ante el Mallorca.

Así, los de arriba dependen de que Pozo pueda inventar algo distinto pero al chaval no lo dejan, tontos que son los rivales, que tienen la manía de defenderlo bien. Fidel, Puertas y Quique dependen entonces de milagros o suertes que no llegan porque además no consiguen asociarse. De refuerzo lo más que puede hacer Soriano es tirar de un Corona que no está fino ni a balón parado, de un Juanjo que pide a gritos un descambio en invierno y un Iago que no parece superar que Gorosito lo sentara cuando mejor estaba y más se podía adaptar al sistema. Total, otro quiero y no puedo en Soria. Lo peor y con lo que no puedo ni tampoco quiero es que Soriano no acepta críticas pero tampoco las más amables de medios amigos o incluso de la propia radio del club. No sé en qué mundo vive el maño, debe sentirse seguro y protegido por Alfonso porque no es normal. Serán las cosas de la vida, del querer…

04/12/2016