Fortín Challenge

Se ha puesto de moda eso del Mannequin Challenge, reto que consiste en hacer la estatua, normalmente de forma colectiva para ser capturado en foto o video y publicado en redes sociales para mostrar lo guay y moderno que eres. Si estoy equivocado, que alguien me corrija o calle para siempre. No he tenido el placer de ver el realizado por el equipo juvenil de la UDA. Tampoco pude ver el partido en directo por motivos de trabajo y en solidaridad con mi colega Juan, que dio de mano conmigo a las 9 y pico y quizá sin mi le hubieran dado las uvas. Pero eso es otro contar, el caso es que me perdí el maniquí de Quique, máximo goleador y salvador el viernes. Porque ojo, si no mete el 2-1 puede que no lo hubiera metido otro. Que nos pierde la euforia a cada victoria y olvidamos los problemas.

Hay muchos retos, entre ellos seguir haciendo un fortín del estadio. Van tres victorias seguidas y esta última, pese a ser la más justa resultado en mano, parece que fue la más holgada en cuanto a juego. Resultados y sensaciones, esos dos conceptos de los que tanto tiramos los futboleros, aficionados y profesionales. Por algo será. Pero el auténtico reto es superar la ya eterna asignatura pendiente: que el campo del rival no sea un fortín, para lo que se vienen dos ocasiones consecutivas, empezando por Valladolid. Quizá sea Pucela una plaza más propicia que Sevilla o vuelva a trasladarse el objetivo a la siguiente cita si se pierde en Zorrilla, como pasó en el Pizjuán. Que Casto no haga estatuas, la defensa sea numantina o al menos no se los meta en propia, con Joaquín y Nano omnipresentes, los medios sean solidarios hacia atrás y clarividentes para adelante, con Pozo formando buen trío junto a Fidel y Puertas, tras Quique. Que ojalá sigan mojando y celebrando cual fiesta de los maniquíes.

19/11/2016