Follones y jaleos

Nos tiene acostumbrados la UD Almería a tenernos entretenidos a quienes seguimos sus pasos, para bien o mal. Lamentablemente, el sentir de la mayoría de la afición en los últimos años no puede ser positivo, por mucho que desde el club quieran disfrazar de carnaval una realidad que es más propia de las peores pesadillas de Halloween. Con un presidente cuyo lema podría ser el de “aquí todo el mundo va a lo suyo menos yo, que voy a lo mío”, ¿qué podría salir mal? Nada puede fallar si, tras dos o tres temporadas aciagas, colocas en la dirección deportiva a ese jugador tan querido que se fue a Australia de excedencia en extrañas fechas y circunstancias pero volvió requerido por su amigo y entonces entrenador, que se convirtió en ex jugador y al que también parece que su club le acaba de encontrar hueco en la flamante y misteriosa Fundación Almería.

Aclaro en este punto que nada tengo contra dos almerienses de adopción como Corona y Soriano pero sí me parece digna de mención su doble y hasta triple oportunidad en breve espacio de tiempo por parte de la UDA. Caerán más en gracia que los caídos en desgracia: Francisco y Ortega no fueron profetas en su tierra aunque al menos tuvieron oportunidades tras colgar las botas, no como Ortiz. Eso por hablar de ex jugadores, almerienses y rojiblancos a sangre y fuego. Pero qué decir de Cintas, Pardo, Salmerón, por citar algunos de los paisanos que eran muy válidos, y un largo etcétera de profesionales que también salieron por la puerta de atrás como pasó con Rivera y acabará pasando con Lozano.

Debe ser complicado trabajar ahí dentro. Debe ser jodido tener ideas y que te las corten con negativas acompañadas por argumentos de peso como que “eso es mucho jaleo”. Tiene que ser un follón tener 20 empresas y querer llevar también un club profesional tú solo, sin más compañía que tus hijos, algún hombre de confianza y muchos de paja. Más bien debe ser un follaero, si me lo permiten ustedes y la familia García. Jodidos pero contentos se deben mostrar todos los que allí campen, por la cuenta que les trae, desde el utilero hasta el entrenador. Ramis, a poco que le vuelvan a acompañar los resultados, se comerá el turrón pero también lo que le quieran traer en invierno, que no será mucho pese a que necesitas las dos manos para contar los jugadores de los que prescindir y más de uno entre los que sí son válidos está como loco por largarse y lo hará.

Duele ver a aficionados más veteranos que uno, que han sufrido todas las penurias posibles, más que la mayoría de los que nos hemos ido incorporando por el camino, cuando la etapa de Regional a 2ªB estaba superada. Pero reconforta pensar que si se cumple la amenaza fantasma de la cacareada venta del club, que lo hará algún día y será más pronto que tarde, no tiene por qué acabarse el fútbol en Almería. Aparte de -aún si eres catastrofista en lo que respecta a la UDA- por respeto a clubes modestos con envidiable gran peso en la sociedad almeriense, por todas esas últimas décadas prodigiosas en las que Almería ha estado presente en LFP, si no en Primera en Segunda, desde los 70 hasta hoy. ¿Vamos a tirar por la borda lo que venimos disfrutando desde hace más de 40 años distintas generaciones de aficionados, futbolistas, directivos y, en definitiva, de almerienses? Por mucho que crean desde el club, la mayoría de los que somos críticos no lo seremos por ser unos pirómanos: no nos encanta incendiarlo todo para ver si arde mientras comemos palomitas o pipas. Ojalá todo esto sean rosas desde el domingo ante el Cádiz o al menos se curre sin tregua para arreglar esto. ¿Será mucho jaleo?  

Javier Montoya
Estoy en Almería TV, Diario de Almería y masalmeria.com, entre otros. Ex de La Voz de Almería y Guikozkoa Sport.

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