Cuecen habas

Equipo coqueteando con el descenso a 2ªB, algo a lo que los más jóvenes del lugar no estaban acostumbrados, con pasado reciente en Primera o como mucho en la zona noble de Segunda. La afición, con todas las de la ley, empieza a estar harta de la situación y de una gestión que siembra muchas dudas, por lo que las miradas al palco son comprensibles. Añoran ondear esas bufandas y enorgullecerse de esos colores rojo y blanco. Los jugadores no dan todo lo que de ellos se espera y el mercado de invierno parece la última solución para intentar salvar la categoría.

Los números no son halagüeños, pues tras 23 jornadas se han conseguido poco más que los mismos puntos, apenas dos docenas que no proyectan siquiera a esos 48-50 que garantizarían la salvación. Sólo 6 partidos ganados y dobles dígitos ya en el casillero de derrotas. También sale el equipo a prácticamente ese gol por partido -y punto-, con 24 a favor y 3 más en contra. Pólvora mojada y fallos defensivos que no logra corregir el entrenador, que hace bien poco era jugador, centrocampista aguerrido y carismático que parece siempre tener sus horas contadas pero el presidente aún no se decide a relevarlo.

A todo esto llega un partido clave para el futuro del equipo, contra un rival directo del que sólo separa un punto en la clasificación, con Vallecas seguramente echando humo entre protestas y temas extradeportivos. Nuevas incorporaciones, posibles cambios en el once e incertidumbre por qué pasaría ante una hipotética derrota y/o mala imagen. Así están y son las cosas y así encara el Rayo su partido ante la Unión Deportiva Almería… Efectivamente, estamos ambos en una situación tan parecida que este humilde columnista le ha podido llevar a engaño y pensar que estaba hablando de nuestra UDA. Lo siento, no era mi intención -o sí- engañarle como a un chino… En todos sitios cuecen habas, ya ve. Ya sabe, mal de muchos…

04/02/2017